Falta de liderazgo y burocracia condenan al limbo tecnologías que podrían ayudar a combatir el coronavirus

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Mientras que países como Estados Unidos, China, Singapur, y Corea, entre otros,  sorprenden al  mundo con el uso de tecnologías de punta para combatir la pandemia, Costa Rica ha sido lenta en adoptar esas herramientas que hubieran marcado la diferencia.

Luis Amón Castro, experto en tecnologías digitales, sostiene que todo parece indicar que “el gobierno, y particularmente sus autoridades sanitarias, han abdicado a su obligación de buscar soluciones tecnológicas para atender y frenar la emergencia”

A criterio del experto, lo primero que tenía que hacer el gobierno era integrar una comisión interdisciplinaria de expertos, personas con diferentes talentos, conocimientos y habilidades, capaces de  identificar las mejores opciones tecnológicas para atender y combatir la emergencia.

Recordó que al inicio de la pandemia el  Micitt anunció la conformación de una comunidad de apoyo contra el Covid-19,  integrada por empresarios tecnológicos. Sin embargo, la salida del ministro Salazar y del viceministro Estrada, le restó ímpetu a la iniciativa que quedó reducida a un mero registro de personas interesadas en participar.

“Creo que todo  ese proceso de transición de mando en el Micitt dejó muchos baches que impidieron  el oportuno seguimiento a esa idea”

La burocracia engaveta la app

Contrario a lo que cualquiera podría suponer,  el tema del precio no es tan relevante en la escogencia de tecnologías en esta emergencia sanitaria sino lo más importante es que sean culturalmente viables con nuestra idiosincrasia.

Amón explicó que en países con regímenes autoritarios, como China o Singapur, las decisiones se toman de manera centralizada y anteponiendo el bien común antes que los derechos individuales de los ciudadanos. En Costa Rica, en cambio, con un régimen democrático, lo primero a considerar son las opiniones de todo el mundo y el no violentar los  derechos individuales y eso atrasa o hasta impide la toma de decisiones claves y oportunas.

En muchos países, por ejemplo, se usó una aplicación para rastrear a aquellas personas que tuvieron algún contacto con el virus. Aquí,  la adopción  de esta app  quedó en el limbo  porque no faltaba gente que reclamara que eso  vulneraba su derecho a la privacidad. Así de simple, aunque parecería lógico pensar que por  encima de ese derecho individual debería prevalecer el derecho a la salud pública y a la estabilidad económica que permitirá a los costarricenses salir a buscar su sustento.

Laberinto de  indecisiones

Un  ejemplo de cómo el gobierno abdicó a sus deberes, según el experto,  fue la forma con la que  manejó el tema de la app de rastreo.

Ya  todos los costarricenses saben que en el país existe una ley para la protección de los datos de las personas y una agencia que vela por su cumplimiento.

Con ese telón de fondo, lo que procedía era  que nuestras autoridades de salud  llegarán a la Prodhab con un planteamiento claro y contundente sobre la necesidad de contar con esa aplicación en la atención de la pandemia; además,  con la verificación de que no se iba a violar ningún artículo de la ley, de que se contaba con el consentimiento informado de la gente, de que los datos se iban a usar de manera anónima y que se eliminarían en 3 o 6 meses.

Aunque parezca mentira  eso no se hizo a pesar de la gravedad de la situación. “El gobierno  se limitó a enviar un burocrático oficio de consulta a la Prodhab y hasta ahí llegó la gestión”.

Para Amón  faltó liderazgo y claridad en el tema lo que condenó al olvido a la aplicación de rastreo  que hubiera sido de gran ayuda.

“A estas alturas no se han utilizado las  metodologías apropiadas ni el enfoque preciso y sistémico necesario para resolver problemas complejos,  ni mucho menos han tenido nuestras autoridades la humildad para consultar o incorporar a los expertos”, sentenció.

Ante la magnitud de la emergencia lo recomendable, recalcó Amón, era prototipar distintas opciones para encontrar la mejor solución.  Algo así como lo hizo la Universidad de Costa Rica con el suero de caballo. Esos científicos probaron dos formas diferentes de atacar al virus, uno evitaba para que se reprodujera y el otro le cortaba la cadena de alimentación.

“Cabe decir que en la atención de la pandemia el gobierno ha hecho algunas cosas bien, pero en el tema tecnológico sigue enredado y postergando acciones necesarias debido básicamente a una falta de liderazgo, de humildad y de conocimiento”, agregó Amón.

Sobre todo en una crisis nadie debería imponerse. Lo que conviene, dijo,  es cocrear y para cocrear deben prevalecer los principios de metodologías agiles, transparencia para generar confianza y respetar acuerdos… básicamente lo que tiene que hacer la política.

“Si el presidente llamara a la gente para que le ayude y garantiza esos principios, la gente colaboraría encantada, aquí hay mucho talento y todos juntos  llegaríamos a las mejores soluciones. Pero nadie ha encontrado esa apertura en el gobierno y eso es preocupante porque el tiempo pasa y la crisis aumenta”.

Amón  fue enfático al asegurar que no se puede esperar resultados diferentes si el gobierno sigue empecinado en seguir haciendo lo mismo.

                                        Luis Amón Castro

Tecnologías: ¿Cuáles si y cuáles no?

Llama poderosamente la atención un arsenal de tecnologías avanzadas que están siendo usadas en varios países del mundo para contener la pandemia o sostener la producción en algunos sectores: Blockchain, inteligencia artificial, la nube, internet de las cosas, códigos QR y robótica avanzada, entre otros. Sin embargo en el país con pocas excepciones los intentos en esa dirección han sido tímidos.

Para Amón, este gobierno ha sido muy cabezón en la aplicación de pruebas masivas y se ha empecinado en aplicar solo pruebas  PCR a pesar de que aquí hay un sector privado de salud con la capacidad de hacer otros tipos de test que vengan a complementar a los que están en uso.

“Queda claro que les ha faltado apalancar y hacer alianzas público privadas para buscar un enfoque sistémico que ayuda a resolver la pandemia”.

Apuntó que nuestras autoridades también fallaron en algo tan importante como la segmentación de poblaciones. Confinaron a los costarricenses cuando había 20     nuevos casos por día y aflojaron las restricciones cuando ya había 2 mil casos  nuevos cada 24 horas.

Si alguien estuvo con un enfermo, aunque no tuviera síntomas lo daban por infectado, pero le levantaban automáticamente  la orden sanitaria a los 14 días  sin hacerle la prueba, aunque muchas personas siguen contagiando después de los 14 días, como se ha documentado en muchos países.

Internet: el eterno cuello de botella

Desde inicios de este siglo el internet se ha constituido como el pan de cada día. Su uso, a todas luces, se disparó en los tiempos de pandemia porque permite el teletrabajo, la educación a distancia y las reuniones virtuales.

Pero la mala noticia es que la emergencia evidenció aún más que esta tecnología sigue siendo un “cuello de botella” para la productividad del país, al punto que todos los expertos coinciden que en Costa Rica  el internet ha sido y sigue siendo una herramienta cara, lenta y asimétrica.

Para resolverle a todos los segmentos de la población  el problema  de conectividad y de  universalización de las comunicaciones, se requiere, según Amón, un mejor enfoque de gobernanza sustentado por proyectos ágiles.

¿Cómo garantizarle  conectividad a 500 mil personas, si el IMAS si acaso tiene capacidad de darle al gobierno una  lista de 5 mil posibles beneficiarios al mes?, se pregunta Amón.

Se necesitarían una enorme cantidad de meses para darle conectividad a ese medio millón de habitantes.

Según el experto con una licitación se hubiera cerrado de una vez esa brecha.

Pero, aún en el escenario más malo, el de darle solución a cinco mil personas al mes, ya a estas alturas de la pandemia hubiéramos podido conectar a unos  40 mil costarricenses, pero eso tampoco ocurrió justamente porque no hay un enfoque sistémico de gobernanza ni de gestión de proyectos. En pocas palabras, las ventajas competitivas que brindan las tecnologías el gobierno no las ha sabido utilizar en la atención de esta pandemia.

Luis Amón Castro, ex vicepresidente de CAMTIC (Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación, tiene más de 15 años de ser empresario en tecnologías de la información y más de 25 años de desempeñarse como administrador de empresas y consultor,  aplicando metodologías ágiles e Innovación con el fin de lograr que Gente, Procesos y Tecnología se conviertan en su principal Ventaja Competitiva.

 

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